OPINION PERSONAL
Muchas cosas se han dicho ya respecto a Cáceres, sobre todo en ese vaivén de ideas que trata de consolidar a Cáceres como seria candidata a la capitalidad europea del año 2016. Sin embargo, hay que ser de Cáceres (o haber habitado al menos durante algún tiempo en ella) para percibir qué es realmente nuestra capital, ya que ciertamente Cáceres es algo más que una ciudad, es un sentimiento que se compone de olores como el de Cánovas al pasar al lado del quiosco “El bici” mientras asa castañas, de sabores como el de las migas extremeñas en algún bar a las 9 de la mañana, de sensaciones como el sosiego de un paseo por el parque del Príncipe… Todo un conglomerado de experiencia que hace de esta Norba nuestra algo especial. Pero, como esto se trata de una somera descripción de nuestra ciudad, igual que antes afirmaba que Cáceres es un sentimiento, no es menos cierto que, a quiénes están de paso en la ciudad, lo primero que les llama la atención es su casco antiguo: no es de extrañar, pues la altiva majestuosidad de sus palacios y el encanto de sus recovecos empedrados envuelven al visitante y lo transportan al más genuino medioevo castellano. Además, la zona judía viene a demostrar al turista que Cáceres fue (y aún lo es) una ciudad tolerante con otras culturas y promotora de la convivencia cívica. Sin duda una baza importante en su camino a la capitalidad europea.
Por otro lado, nuestra ciudad no queda anclada en un pasado nostálgico, sino que avanza, adentrada plenamente en el siglo XXI, hacía un futuro prometedor. Las infraestructuras se modernizan con obras como la autovía de la Plata o la Ronda Norte y con promesas que se perfilan factibles como el AVE o el Aeropuerto. Nuevos y antiguos centros de ocio y dispersión, como en C.C. Ruta de la Plata o el Perú Wellness Center, constituyen también símbolos de esa modernidad y hacen de la ciudad un exponente del estado del bienestar.
Sin embargo, ¿podemos pretender ser Capital Europea de la Cultura sin cultura? Evidente y lógicamente no. Un no rotundo. A pesar de que nuestra ciudad no deja de ser (dicho por boca de los propios cacereños) un pueblo grande (aunque ha crecido hasta los 90.000 habitantes) la oferta cultural es amplia. Cáceres cuenta con una nutrida biblioteca pública, además de la biblioteca central del Campus universitario, la del palacio de la Isla y varias bibliotecas con fondos privados. El Gran Teatro ofrece un variado cartel de espectáculos. El antiguo Auditorio, que ahora se remodela para ser Palacio de Congresos, promete ser una referencia en el mundo cultural de la capital. Además de todo ello multitud de actividades, tales como exposiciones, congresos, conciertos… son organizados semanalmente por instituciones o personas que procuran hacer de Cáceres una ciudad digna de recibir tal nombre.
También es nuestra ciudad una ciudad preocupada por el deporte: numerosas formaciones, tanto profesionales como aficionadas tratan de elevar el nombre Cáceres a lo más alto. El recuerdo del Cáceres C.B. disputando la ACB no debe quedarse en una acción melancólica, sino ha de constituir un punto de referencia de a dónde puede llegar el deporte de la ciudad. Prueba de ello es, en el campo del baloncesto, la labor que están ejerciendo los chicos del colegio San Antonio.
Por último Cáceres no olvida que está inserta en la Extremadura famosa por sus paisajes, por sus dehesas y, en definitiva por su naturaleza, por lo que se preocupa en preservar parajes como el parque del Príncipe o la sierra de la Mosca y trata de ser solidaria con el medio ambiente a través de acciones variadas.
En definitiva, podemos decir de nuestra ciudad, que, a pesar de los defectos o las carencias que se le puedan achacar, camina hacia un futuro prometedor que no olvida su pasado.